El 25 de abril se celebra en Portugal la revolución de los claveles, que fue el día que los militares se levantaron contra la dictadura de Salazar. Aquí es un día especial pues representa la victoria de la democracia y la libertad ideológica.
Este magnífico día salimos sobre las 9:00h a visitar el estuario del río Sado y admiramos la belleza de esa confluencia. En el camino tuvimos la ocasión de ver los astilleros y pequeños puertos e incluso pudimos avistar algunas garzas y flamencos. El día era ventoso pero aún así la temperatura era bastante agradable.

Una vez dejamos atrás el estuario, subimos al Castillo de S. Felipe, donde pudimos tomarnos fotos y pasear por algunas de sus estancias. Es un castillo pequeño y poco ornamentado en el que destaca una capilla revestida por completo de azulejos en colores azul y blanco con escenas de la vida de San Felipe.

A media mañana nos dispusimos a viajar a Cascais. El lugar elegido para realizar la parada fue la increíble Boca del infierno, un conjunto de formaciones rocosas de caliza con cavidades en las que pasa el agua y provoca sonidos inquietantes. De ahí su nombre. Pudimos disfrutar asimismo del estupendo mirador y las vistas que nos ofrecía.

A pocos kilómetros de Cascais está Estoril, un pequeño pueblo que tiene uno de los casinos más importantes de la zona. Allí comimos y pudimos pasear bordeando la playa.

Tras la comida y una hora de camino, llegamos de nuevo a Lisboa, dónde visitamos otro de los lugares emblemáticos de Portugal: la torre de Belem, una torre de estilo manuelino que se utilizó también de prisión y faro.
Actualmente es uno de los monumentos más visitados y apreciados del país. Aseguro, además, que verlo in situ es un verdadero lujo y su belleza te cautiva.

Por la zona pudimos visitar además el Monasterio de los Jerónimos, que alberga la tumba del gran conquistador y descubridor Vasco de Gama y el monumento a los conquistadores.
Lástima que tuviéramos que irnos sin poder entrar a el famoso obrador en el que hacen los deliciosos pasteles de belem, ya que tenía una inmensa cola.

Ya casi a las 20:00 regresamos al hotel para dar un ligero paseo, tomar la cena y reponer fuerzas para el día siguiente.