Después de llegar al hotel y acomodarnos en las habitaciones, la cena y un poco de tiempo libre para relacionarnos con los chicos y chicas que venían de Inglaterra y de Málaga también de viaje de estudios.
Hemos dejado por fin de lado durante un rato nuestras brillantes sudaderas para ponernos las mejores galas.
Nos plantamos delante de la discoteca esperando a que abrieran. Mata pronunció su famosa frase de que había que entrar a darlo todo y allí fuimos a quemar energías hasta que lamentablemente antes de medianoche se acabó lo que se daba.