Nos despertamos con toda la ilusión para ir al parque recreativo Porta aventura y al abrir la cortina ¡vaya desilusión!.¡Lloviendo!. Pero ni la lluvia ni el viento pueden con el entusiasmo de la Juventud que se lanza a subir en las más vertiginosas atracciones. Los profesores mientras tanto prefieren realizar otras actividades menos arriesgadas. La comida perfecta, pasta y hamburguesas. El sol sale y el cielo se abre en el momento en el que cierran el parque. Pero no importa porque hemos pasado un día de bandera. Tras la última cena del viaje nos dejamos llevar por los bailes de la discoteca y las despedidas para amigas y amigos nuevos de otros institutos.
Todavía hay tiempo para dar un paseo por Salou aunque el ambiente está realmente apagado. Con las maletas hechas nos vamos a dormir y llevando la pesadumbre de ser ésta nuestra última noche de viaje de fin de curso. Mañana nos esperan doce horas de viaje.

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